📢 ey, network!
Os contaré algo. Desde niño siempre fui el típico «fuentecita» (sí, de esos que tienen cuerpo grande). Sin complejos, simplemente era así. A lo largo de los años pasé por varios cambios físicos, pero el más drástico llegó tras ese experimento de ingeniería social y coartamiento de libertades anticonstitucionales que fue la pandemia (y lo digo sin ánimo de entrar en polémicas).
En octubre de 2020, tras ver cómo la báscula sobrepasaba ligeramente los 107 kg y sentir un ruido mental constante debido al teletrabajo, la crianza de mis hijas y el bombardeo informativo, decidí hacer un cambio. No sería hasta diciembre cuando empezaría, pero aún recuerdo aquel sábado 12, cuando Sheila (una coach de CrossFit Coraje) me hizo una prueba física que, aunque básica, a mí en ese momento me pareció un examen de acceso a las fuerzas especiales. El resultado: agujetas durante días y la confirmación de que mi estado físico era deplorable.
Aun así, el lunes siguiente volví a entrenar. Y hasta el día de hoy.
La fuerza de voluntad y la constancia hicieron el resto. En seis meses, no solo había perdido casi 25 kg, sino que había encontrado algo más importante: una válvula de escape para la mente. Desde aquel diciembre, no he faltado ni una sola vez a mis tres días de entrenamiento (lunes, miércoles y viernes). Durante esa hora, todo lo que ocurre fuera de esas cuatro paredes deja de importar. Es ejercicio, pero también es terapia.
Y no solo es el entrenamiento, sino también la comunidad. Fran y Sandra, los owners de CrossFit Coraje, lo hacen especial: igual te reciben con un café que se ponen a entrenar contigo. Son parte del equipo, aportan energía y crean un ambiente donde da gusto entrenar.
Porque dentro del box, todos somos iguales: el coach lidera con y desde el ejemplo, los compañeros colaboran, nos apoyamos, nos motivamos.
Y aquí es donde esta reflexión conecta con el mundo laboral.
Nos pasamos el día en entornos que, con sus retos y dinámicas, pueden acabar afectándonos tanto como la peor de las dietas. El estrés, la presión y la falta de equilibrio entre vida y trabajo son factores que influyen en nuestro bienestar. Sin embargo, cuando el entorno favorece la colaboración, el apoyo mutuo y el crecimiento, la diferencia es abismal.
¿Y si el mundo laboral tomara nota del CrossFit?
Trabajo en equipo de verdad.
Cultura de superación y apoyo.
Yo lo tengo claro. En el box, en la empresa o en la vida, rodearse de un equipo que te impulse es la clave del éxito.
Y tú, ¿dónde encuentras tu equilibrio entre mente y cuerpo?






